Según informa hoy el periódico El Mundo, el gobierno chino ha comenzado una campaña de reclutamiento de 4.000 vigilantes que controlarán los contenidos de las páginas webs visitadas en los cibercafés.

En la práctica, deberán reportar a la policía cualquier visita de un cliente de cibercafé a una página web pornográfica, intentos de obtener datos confidenciales o la distribución de información falsa.

Los reclutados han de tener conocimientos especializados de informática e Internet y un buen conocimiento de la política gubernamental, lo que parece indicar que su cometido también implicará el control de información contraria a la línea oficial del Gobierno comunista.

El director de la sección de Internet, Zhao Shiqiang afirma que el cuerpo de ciberpolicías se ha creado debido al gran aumento de los delitos relacionados con la red informática en Pekín, en su mayoría fraudes bancarios y robo de datos personales.

En sólo tres meses, el número de estos delitos en la capital, 1.361 casos, supera ya a todos los registrados el pasado año, que ascendió hasta los 1.350 delitos.